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    EL SALVADOR QUE NECESITAS

    “ Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; más éste (Jesucristo), por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Hebreos 7:23-25.

    La función que tuvo Jesucristo como Sumo Sacerdote fue muy superior a cualquier otro sacerdote de Leví, porque Jesús es el Mesías. Si los sacerdotes judíos y sus leyes hubieran sido capaces de salvar a la gente ¿Por qué Dios necesitó mandar a Cristo como sacerdote, si ni siquiera era de la tribu de Leví, sino de la tribu de Judá?

    Los sacrificios de animales tenían que repetirse una y otra vez y ofrecían solo un perdón temporal; pero aunque el sacrificio de Cristo fue ofrecido solo una vez, éste otorga perdón total y permanente.

    En el Antiguo Testamento, el Sumo Sacerdote se presentaba una vez al año para interceder por los pecados de su nación; pero a la luz del Nuevo Pacto, nadie puede añadir algo a lo que Jesucristo hizo para salvarnos. Nuestros pecados pasados, presentes y futuros han sido perdonados y Jesús está con el Padre como una confirmación de ese perdón. Nuestro Sumo Sacerdote es el abogado mediador entre Dios y nosotros. El cuida de nuestras vidas e intercede ante el Padre por nuestro bienestar. La presencia de cristo en el cielo nos garantiza que nuestros pecados han sido cancelados y eso nos libra de la condenación y del temor a fracasar.

    Debido al sistema expiatorio, por lo general los israelitas estaban conscientes de que eran pecadores y de que el pecado tiene un alto costo. Actualmente muchas personas dan por sentado la obra de Cristo en la cruz, pero no toman en cuenta o menosprecian lo mucho que le costo a Jesucristo asegurar nuestro perdón; a él le costo la vida y una separación temporal y dolorosa de Su Padre.

    Si Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, debemos prestarle toda atención. Ningún líder espiritual, pastor, maestro ni amigo cristiano puede sustituir la obra redentora de Jesús.

    Si usted ya es cristiano, recuerde que Jesucristo ha pagado por sus pecados para siempre y demuestre su gratitud andando en el camino de la santificación. Si aún no ha recibido a Cristo como su salvador personal, le invito a hacer una declaración que de acuerdo con la Biblia, nos permite ser considerados hijos de Dios y herederos de la vida eterna en el cielo. Ora de manera que te puedas escuchar…

    Padre celestial, te doy gracias por amarme y enviar a Jesucristo a morir en mi lugar. Estoy arrepentido de mis pecados y deseo renunciar a ellos permitiendo que Jesús sea quien dirija mi vida desde ahora y para siempre. Amén.

    Fraternal abrazo,
    Ricardo Castillo
    Pastor Presidente

    DEVOCION VS DISTRACCION

    ¡Como Yo os he hecho, vosotros también hagáis! (Juan 13:15)

    A medida que pasan los días, noto como las diversas situaciones nos entretienen, nos estorban, hacen que los días pasen con tanta rapidez, que en un abrir y cerrar de ojos las 24 horas pasaron.

    He notado como las conversaciones nos distraen; sin querer nos vamos enredando en un sinfín de proyectos, anhelos y compromisos. Hablamos con unos y otros acerca de nuestros planes, desafíos y metas. Es tanto lo que tenemos que hacer… el solo hecho de planearlo, llega a agotar las pocas fuerzas con que llegamos al final del día.

    Nos entretenemos en una celebración, en una conmemoración, un aniversario. Son grandes ocasiones, especiales momentos en que nos encontramos con amigos, compañeros, parientes, hermanos en la fe, pastores… cómo no preguntar, cómo no hablar, cómo no intercambiar ideas, cómo hacer para estar mudos si estamos juntos; es una gran ocasión para conversar.

    Pero sabes, sin darnos cuenta, de la misma manera vamos ante Dios a la hora de la oración; le contamos todo, no nos reservamos nada, ante EL derramamos nuestro corazón, pedimos dirección, confirmación de todo lo expuesto, en fin, tu sabes…, sin darnos cuenta el tiempo se cumplió; es hora de poner por obra todo lo hablado, nos levantamos, nos vamos con la satisfacción de haber consultado todo con el Maestro, seguro todo estará bien.

    En cierta ocasión los discípulos estaban reunidos para celebrar la Pascua, la cena estaba lista, Jesús imparte  enseñanzas cruciales de cómo vivir; es la última ocasión de estar juntos, algo estaba por cambiar, algo importante estaba por acontecer, sin embargo, nadie percibía lo que realmente estaba ocurriendo, en aquel bendito lugar (Jn.13: 1-17). En un momento, abruptamente, Jesús se pone en pie, busca una toalla, pone agua en un lebrillo y comienza a lavar los pies de los discípulos…, esta acción no era nueva, lo extremadamente raro es que el Señor lo hiciera. El resto, lo que ocurrió con Pedro, lo conocemos. Lo que deseo exaltar en esta ocasión es el hecho de Jesús estaba enseñando, revelando verdades y principios espirituales que cambiarían el curso de la historia y nadie estaba prestando atención, ya que los capítulos siguientes nos muestran claramente que oyendo no oían.

    Ninguno de aquellos hablaba de cómo practicar la humildad de corazón, ninguno de ellos planeaba servir, ni hablar de compañerismo, ayuda, levantar al caído… simplemente hablaban.

    Quizás sin darnos cuenta, nosotros también solo hablamos y nos distraemos con pequeñeces que en poco tiempo podemos resolver; no notamos que el tiempo vuela hasta que voló. Hoy Dios está tratando de hablarnos, está tratando de que prestemos atención a lo que está diciendo. Es bueno ocuparse de la obra, pero mucho mejor es prestar suma atención al Señor de la misma.

    Te animo a que alejes distracciones de tu vida y te concentres en lo celestial, en lo eterno, en el ejercicio de la verdadera espiritualidad; en la purificación del corazón, en el renuevo de tu mente, porque si hay algo que debemos hacer es seguir su ejemplo (vs.15) para hacer a los demás como El hizo; lo demás… te aseguro siempre hay tiempo para lo demás.

    Rvdo. Sergio Cáceres
    Presidente Nacional
    Iglesia Cuadrangular Argentina