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A PROPÓSITO DE LA ADOPCIÓN

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos”.  Oseas 4:6

Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si comienza por nosotros primero, ¿cuál será el fin de los que no obedecen al evangelio de Dios?” 1 Pedro 4:17

Hace algunos meses, la Corte Constitucional en Colombia se manifestó respecto al tema de la adopción de niños por parte de personas del mismo sexo, en el sentido de que solo se daría en el caso de que éstos fueran hijos biológicos de uno de los dos adoptantes. Esto en algunos medios cristianos fue considerado como una victoria a medias, pues si bien es cierto que se coloco eventualmente un impedimento jurídico, buscando lo que es más conveniente para los niños, también es cierto que los humanistas y homosexuales que buscan legalizar ésta medida (muchos de ellos no están de acuerdo), han mostrado ser tan insistentes como el mismo espíritu de rebelión contra lo establecido por Dios que les inspira y, muy seguramente, seguirán insistiendo, ejerciendo toda clase de presión, hasta que lo que ellos consideran “sus derechos” sean satisfechos.

Ante estos hechos es oportuno mencionar que son los niños los que tienen el derecho a ser adoptados por un padre y una madre que, con base en sus diferencias naturales, les permitan afirmar la identidad sexual con la cual nacieron. Todo niño debe recibir de padres heterosexuales, el amor, la aceptación, el cuidado y el equilibrio necesario para el libre desarrollo de su personalidad.

Creo que los matrimonios temerosos de Dios, que se toman en serio los principios que Él ha establecido en la Biblia, son los mejores candidatos para ser padres y madres de niños que necesitan el afecto, la dirección y el calor de una familia que les ayude a llegar a ser adultos amorosos y útiles a la sociedad.

Recientemente vimos el caso de una pareja cristiana en Ucrania que ha adoptado a ocho niños víctimas del VIH. Este hogar es sin duda un excelente ejemplo de amor.

Permíteme una pregunta: ¿has considerado la posibilidad de adoptar a un niño para darle la oportunidad de conocer al Padre celestial que igual nos ha adoptado para ser parte de su familia?

Te invito a reflexionar y orar a nuestro Dios para que te revele lo que puedes hacer al respecto.

Servidor en Cristo,

Ricardo Castillo P.
Pastor Presidente.

DIOS COLOCA LOS LÍMITES

Romanos 1:18 … Dios muestra su ira desde el cielo contra todos los que son pecadores y perversos, que detienen la verdad con su perversión… 22 Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios… 26 Por esa razón, Dios los abandonó a sus pasiones vergonzosas. Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras. 27 Los hombres, por su parte, en lugar de tener relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres y, como consecuencia de ese pecado, sufrieron dentro de sí el castigo que merecían. 28 Por pensar que era una tontería reconocer a Dios, él los abandonó a sus tontos razonamientos y dejó que hicieran cosas que jamás deberían hacerse…32 Saben bien que la justicia de Dios exige que los que hacen esas cosas merecen morir; pero ellos igual las hacen. Peor aún, incitan a otros a que también las hagan.

Es apenas lógico que un verdadero cristiano no puede aceptar lo que Dios rechaza, aunque sean estilos de vida aprobados por leyes humanistas, contrarias a las leyes divinas.

Como iglesia de Jesucristo entendemos que los seres humanos sienten normalmente atracción sexo opuesto y eventualmente hacia el mismo sexo, pero sabemos que esta atracción no puede ser canalizada en maneras contrarias a la Biblia, sin incurrir en la inmoralidad sexual, la cual incluye varias formas de pecado que Dios condena y castiga.

El apóstol Pablo afirma en 1 de Cor. 6:9-11, No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Es evidente que los que ahora somos cristianos, en el pasado estábamos encadenados a diversas clases de pecados, pero tomamos la decisión de dejarlos atrás.

Independientemente de cual sea el pecado, lo primero es reconocer que lo que hacemos está mal, lo segundo es arrepentirse y dejar de hacerlo y lo tercero es permitir a Jesucristo dirigir nuestras vidas en adelante. Eso no quiere decir que la persona nunca vuelve a caer, pero significa que no es posible ser cristiano y practicar cínicamente el pecado.

No nos dejemos engañar, bíblicamente, no es posible ser parte de iglesias cristianas para homosexuales, como tampoco puede haber congregaciones para fornicarios, adúlteros, pedófilos, ladrones o asesinos “cristianos”. La Biblia enseña que el que está en Cristo es una nueva criatura, lo cual significa que ha dispuesto a dejar de vivir para satisfacer pasiones egoístas y ahora ha tomado la decisión de vivir eternamente para Dios y dentro de Su voluntad.

Los cristianos tenemos una gran responsabilidad, que va más allá de sentir amor por todas las personas. Debemos canalizar ese amor mostrándoles a todos los beneficios temporales y eternos de vivir dentro de los límites divinos y brindándoles la posibilidad de recibir el perdón, la restauración de su identidad y el poder para perseverar en santidad, libres de la esclavitud del pecado.

Si no eres cristiano pero deseas serlo, puede orar conmigo diciendo: Dios, reconozco que soy pecador y te pido que me perdones. Creo que Jesús murió por mí, que ha resucitado y que desea ser el Señor de mi vida. Yo se la entrego y ruego por su guía y poder para permanecer a su lado. Amén.

Si eres cristiano, te invito a orar conmigo: Soberano Dios, ayúdanos a mostrar tu amor a las personas alejadas de ti, en particular a aquellos con quebranto sexual, relacional y emocional, en tal manera, que toda atadura de las tinieblas sea rota y que en el nombre de Jesús, ellos conozcan la verdad que les permite ser genuinamente libres.

Fraternal abrazo,

Ricardo Castillo
Pastor Presidente