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DIOS COLOCA LOS LÍMITES

Romanos 1:18 … Dios muestra su ira desde el cielo contra todos los que son pecadores y perversos, que detienen la verdad con su perversión… 22 Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios… 26 Por esa razón, Dios los abandonó a sus pasiones vergonzosas. Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras. 27 Los hombres, por su parte, en lugar de tener relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres y, como consecuencia de ese pecado, sufrieron dentro de sí el castigo que merecían. 28 Por pensar que era una tontería reconocer a Dios, él los abandonó a sus tontos razonamientos y dejó que hicieran cosas que jamás deberían hacerse…32 Saben bien que la justicia de Dios exige que los que hacen esas cosas merecen morir; pero ellos igual las hacen. Peor aún, incitan a otros a que también las hagan.

Es apenas lógico que un verdadero cristiano no puede aceptar lo que Dios rechaza, aunque sean estilos de vida aprobados por leyes humanistas, contrarias a las leyes divinas.

Como iglesia de Jesucristo entendemos que los seres humanos sienten normalmente atracción sexo opuesto y eventualmente hacia el mismo sexo, pero sabemos que esta atracción no puede ser canalizada en maneras contrarias a la Biblia, sin incurrir en la inmoralidad sexual, la cual incluye varias formas de pecado que Dios condena y castiga.

El apóstol Pablo afirma en 1 de Cor. 6:9-11, No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Es evidente que los que ahora somos cristianos, en el pasado estábamos encadenados a diversas clases de pecados, pero tomamos la decisión de dejarlos atrás.

Independientemente de cual sea el pecado, lo primero es reconocer que lo que hacemos está mal, lo segundo es arrepentirse y dejar de hacerlo y lo tercero es permitir a Jesucristo dirigir nuestras vidas en adelante. Eso no quiere decir que la persona nunca vuelve a caer, pero significa que no es posible ser cristiano y practicar cínicamente el pecado.

No nos dejemos engañar, bíblicamente, no es posible ser parte de iglesias cristianas para homosexuales, como tampoco puede haber congregaciones para fornicarios, adúlteros, pedófilos, ladrones o asesinos “cristianos”. La Biblia enseña que el que está en Cristo es una nueva criatura, lo cual significa que ha dispuesto a dejar de vivir para satisfacer pasiones egoístas y ahora ha tomado la decisión de vivir eternamente para Dios y dentro de Su voluntad.

Los cristianos tenemos una gran responsabilidad, que va más allá de sentir amor por todas las personas. Debemos canalizar ese amor mostrándoles a todos los beneficios temporales y eternos de vivir dentro de los límites divinos y brindándoles la posibilidad de recibir el perdón, la restauración de su identidad y el poder para perseverar en santidad, libres de la esclavitud del pecado.

Si no eres cristiano pero deseas serlo, puede orar conmigo diciendo: Dios, reconozco que soy pecador y te pido que me perdones. Creo que Jesús murió por mí, que ha resucitado y que desea ser el Señor de mi vida. Yo se la entrego y ruego por su guía y poder para permanecer a su lado. Amén.

Si eres cristiano, te invito a orar conmigo: Soberano Dios, ayúdanos a mostrar tu amor a las personas alejadas de ti, en particular a aquellos con quebranto sexual, relacional y emocional, en tal manera, que toda atadura de las tinieblas sea rota y que en el nombre de Jesús, ellos conozcan la verdad que les permite ser genuinamente libres.

Fraternal abrazo,

Ricardo Castillo
Pastor Presidente

DEFENDAMOS LA FAMILIA

Nehemías 4:13b-14 “…Puse a la gente por familias para que hiciera guardia con espadas, lanzas y arcos. Luego, mientras revisaba la situación, reuní a los nobles y a los demás del pueblo y les dije: «¡No le tengan miedo al enemigo! ¡Recuerden al Señor, quien es grande y glorioso, y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus esposas y sus casas!».

Para poder cumplir con el propósito de la ICCC en éste año y edificar a nuestras familias en el diseño de Dios, es necesario estar dispuestos a tomar las armas de nuestra milicia, que aunque no son carnales, son poderosas en Dios para destruir las fortalezas (que atacan a nuestros hogares), derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento (de una sociedad impía) a la obediencia a Cristo. 2 Cor. 10:4-5

No hay duda que la familia está bajo ataque. El sistema mundano de Satanás, que sigue tratando de que el hombre se rebele contra su creador, ha venido buscando implementar un modelo de familia diversa y como parte del mismo, ha logrado que se de, en un número creciente de naciones, reconocimiento legal a uniones de personas del mismo sexo. Esto es claramente diferente y opuesto a el matrimonio instituido por Dios, entre un hombre y una mujer, en el huerto del Edén.

Sabemos que esta idea diabólica no es nueva, sin embargo, es preocupante que, apelando a la naturaleza caída del hombre, ha llegado a contaminar a muchos. Esta es una agresiva levadura de corrupción moral que está afectando a grandes masas. Debemos entender que esto no es algo que solo dañe a quienes adoptan un estilo de vida contrario a la voluntad de Dios, es algo que destruye las familias que conforman el núcleo de la sociedad y que nos arrastra a todos quienes hacemos parte de ella, a sufrir las consecuencias.

Es apenas obvio que no siempre las personas que están en los estamentos del gobierno, los que tienen la oportunidad de legislar, son gente temerosa del Dios de la Biblia. De hecho, vemos que a través de la historia, han venido legalizando no solo el tabaco, el alcohol, las drogas, el juego, la promiscuidad sexual o el aborto, sin importar el número de víctimas que estas adicciones van dejando, sino que además ridiculizan y matonean a quienes creemos en Dios y procuramos obedecer sus mandamientos.

Como cristianos no debemos avergonzarnos del evangelio, por el contrario hemos sido llamados a presentar defensa respetuosa pero firme de nuestra fe. Hemos sido retados a defender a nuestras familias y a las generaciones que vendrán como corresponde a verdaderos hijos de Dios. Para lograrlo, te invito a unirte a mí en una oración:

Padre celestial, rogamos por tu ayuda para que manifestemos amor por nuestras familias, levantando muros de valores y principios bíblicos por los cuales podamos encaminar nuestras vidas. Danos la sabiduría, la estrategia y el valor que diste a Nehemías, para que juntos hagamos la tarea. En Cristo Jesús, amén.

En el amor del Señor,

Ricardo Castillo
Pastor Presidente ICCC