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    ¿CÓMO ESTÁ SU HOMBRÍA?

    En su libro “Un hombre del reino”, Tony Evans describe que demasiados hombres en la iglesia son como adolecentes. Quieren su propio cuarto, su propio televisor. Su IPod, su Ipad, y también quieren cerrar con llave su puerta. No obstante, salen a preguntar: “¿Qué hay para cenar?”. En otras palabras, cuando se trata de vivir corporativamente, quieren comodidad, pero no quieren que los molesten con nada más. Muchos hombres conciben a la iglesia según su conveniencia: “ayúdenme, bendíganme, sírvanme, predíquenme, cántenme, oren por mí, pero no esperen que ayude para transformar a nadie más, ni que me una a ustedes para transformar el mundo”.

    “Algunos hombres ven a la iglesia como un examen de próstata: algo que les puede salvar la vida pero que es tan desagradable e invasivo que siempre quieren dejar la ida para otro día”.

    “El objetivo de la iglesia es trasmitir una cosmovisión bíblica para que los hombres empiecen a pensar y a funcionar desde una perspectiva teocéntrica en lugar de una perspectiva antropocéntrica… pero pocos hombres aprovechan plenamente lo que la iglesia tiene para ofrecer… a pesar de que su participación en la iglesia es fundamental no aceptan su rol activo… la iglesia no solo es el lugar en donde los hombres reciben la enseñanza para crecer y que deben poner en practica con su familia durante la semana, es el lugar en donde los muchachos se convierten en hombres”.

    “En la familia los padres deben educar a los hijos para que lleguen a ser adultos responsables, así mismo, en la iglesia se propicia un ambiente para que los hijos de Dios sean espiritualmente maduros y responsables”.

    “Si usted es un cristiano desconectado, está viviendo fuera de la bendición de Dios. Cuando un hombre descuida o abandona su iglesia local, restringe las bendiciones que Dios quiere darle, así como a su familia a través de él. Éste impedirá el progreso de su familia en alcanzar el destino divino para ellos”.

    “Dios diseñó a la familia para que fuera liderada, especialmente por el padre, alrededor de la mesa. La familia judía no se sentaba solo para comer; ese era el lugar para que el padre pasara un tiempo enseñando, escuchando, conociendo y dirigiendo a su familia”.

    “Varones, No descuiden la mesa. Ya sea en el desayuno, el almuerzo o la comida o en todo lo anterior, la mesa es el lugar para que se produzca una conexión y para que usted deliberada y constantemente, se relacione con aquellos a quienes ha sido destinado a cuidar y a liderar bien”.

    Hombres del Reino, inscríbanse para el próximo retiro del 5 al 7 de noviembre en San Gil, Santander.

    Fraternal abrazo,

    Ricardo Castillo
    Pastor Presidente.

    COMPARTE LO MEJOR

    “Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tu fueres, yo iré, y donde quiera que vivas, viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios”. Rut 1:16

    Aunque este versículo se usa eventualmente en las bodas, en el contexto real nos enseña que las historias de algunas personas en la Biblia se encuentran tan entrelazadas que casi son inseparables. A veces sabemos más de su relación cercana que de ellas como individuos. En la época actual, en que se rinde culto a la personalidad, sus historias son modelos útiles que ayudan a tener buenas relaciones. Noemí y Rut son un ejemplo hermoso de esta fusión de vidas. Sus culturas, sus antecedentes familiares y su edad eran muy diferentes. Como suegra y nuera, tal vez tuvieron tantas oportunidades de tensión como de ternura, pero se mantuvieron unidas la una a la otra. Ambas, en su condición de viudas, pasaron por profunda tristeza, se quisieron mucho y se entregaron por completo al Dios de Israel. A pesar de su interdependencia, tenían libertad en cuanto al compromiso de la una con la otra. Nohemí estaba dispuesta a permitir que Rut regresara a su familia. Rut estaba dispuesta a dejar su tierra natal e ir a Israel. Noemí incluso ayudó, tiempo después, en los arreglos matrimoniales de Rut y Booz, aun cuando esto podía cambiar su relación con ella.

    Dios estaba en el centro de la comunión íntima de éstas dos mujeres. Rut llegó a conocer al verdadero Dios a través de su suegra Nohemí. La anciana permitió que Rut viera, escuchara y sintiera todo el gozo y aún el temor y la angustia que ella experimentaba eventualmente en su relación personal con Dios.

    ¿Con cuanta frecuencia usted siente que sus pensamientos y reflexiones sobre Dios no son de la incumbencia de sus amistades íntimas? ¿Con que frecuencia expresa sus sueños y anhelos a su cónyuge o a su familia para que sean presentados unánimemente en oración ante Dios?

    Expresarnos abiertamente acerca de nuestra relación con Dios puede brindarnos profundidad e intimidad en nuestra relación con los demás y lo que es muy importante, puede significar la diferencia entre la vida y la muerte eterna de quienes nos rodean. Comparte con amor tu fe e invierte en el Reino de los Cielos.

    Muchas felicidades para las madres en particular y para las mujeres en general.

    Ricardo Castillo
    Pastor Presidente.