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    MOTIVOS DE ORACIÓN POR COLOMBIA:

    Considerando la época que vivimos, comparto algunos motivos de oración por los que debemos clamar en las reuniones de ayuno e intercesión que se lleven a cabo en nuestra iglesia próximamente.

    1. Que el Espíritu Santo capacite a cada creyente para que pueda interpretar los tiempos que vive la nación y el mundo y para que obre de acuerdo a la palabra y guía del Señor.

    2. Por el plebiscito, para que cada cristiano busque y obedezca al Espíritu Santo, no a posiciones políticas o humanistas y porque al resto de los colombianos se les incline el corazón a hacer lo correcto, según Dios.

    3. Por los gobernantes y las personas en eminencia, para que la revelación de Dios les convenza de pecado y se arrepientan. Por las instituciones educativas en Colombia. Porque el temor de Dios sea penetrando los corazones de todos los dirigentes y educadores del país.

    4. Porque el Espíritu Santo convenza de pecado y justicia a los líderes de la iglesia y que sea derramado sobre todos ellos un espíritu de santidad, unidad y reconciliación. Que la consagración a Dios sea una realidad en cada iglesia.

    5. Porque nuestro Padre Dios restaure su modelo de paternidad en los padres y madres de la nación para protección, bendición, estabilidad y prosperidad de las familias en Colombia.

    6. Por protección, respaldo y autoridad para los siervos de Dios en posiciones de mayor influencia, de modo que Su nombre sea engrandecido en la nación.

    7. Porque toda potestad espiritual que se ha levantado en contra del conocimiento de Dios sea desterrada del país en el nombre de Nuestro señor Jesucristo y porque su reino avance, como nunca antes, para gloria de Su nombre.

    Sirviendo juntos al  Señor y Salvador,

    Ricardo Castillo Pérez
    Pastor Presidente ICCC

    LAS VIRTUDES QUE DESEAMOS

    Sean buenos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. Efesios 4:32 (DHH)

    En Efesios 4: 25-32 (leer) el apóstol Pablo, afirma que quien dice tener una relación con Dios, esta debe reflejarse en su conducta diaria. El refrán: “Dime con quien andas y te diré quien eres” aplica bien en éste caso. Alguien que anda con Dios no puede comportarse como si estuviera andando con el diablo. Desde el Antiguo Testamento vemos a Dios pidiendo a Israel ser diferente de los pueblos paganos, que ellos sean semejantes al Dios que adoran.

    Pablo admite que entre los hermanos de la iglesia puede haber conflictos, fricciones, disgustos, pero eso no debe ser motivo para la división. Cuando ocurren estas dificultades, no puede darse oportunidad para que el demonio cause más daño, sino que debe procederse a arreglar la situación lo antes posible. Como en toda familia, también en la iglesia se dan diferencias, altercados y pleitos, pero los hermanos deben recordar que hacen parte de un mismo cuerpo y que deben velar por su propio bienestar y el de los miembros de la iglesia.

    En éstos versículos Pablo desafía a trabajar a quien antes robaba y a hacer el bien con el fruto de su trabajo. Si antes despojaba a alguien de sus pertenencias, ahora debe caracterizarse por trabajar honradamente y por compartir con el necesitado. Además, ya no debe ser conocido por sus conversaciones obscenas o dañinas, sino por palabras de aliento y edificación. Debe evitar las palabras que calumnian y destruyen. Si el corazón del cristiano esta lleno de la palabra de Cristo, entonces sus palabras lo demostrarán. Jesús afirmó: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno…porque de la abundancia del corazón, habla la boca.” (Lucas 6:45)

    En Efesios 4:32 Pablo menciona tres virtudes que deben caracterizar a los hijos de Dios: bondad, compasión y perdón, pues están también presentes en el Señor.

    Oración: Padre, ayúdanos a reflejar el Cristo que vive en nosotros, perdónanos por los momentos en que te hemos fallado y por las faltas que hemos cometido y que han herido a otros. Queremos mostrar una bondad y compasión semejantes a las que has tenido con nosotros, para alabanza de tu nombre. Amén.

    Fraternal abrazo,

    Ricardo Castillo
    Pastor Presidente.